¿Existe la adicción a las redes sociales?

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Las redes sociales como Instagram o TikTok y los sistemas de mensajería como WhatsApp llegaron hace años para revolucionar nuestra manera de relacionarlos y de vivir.  Jóvenes y adultos, todos las utilizamos en nuestro día a día, pero sin duda los jóvenes son los usuarios más activos. 


Sobre todo los adolescentes disfrutan de mucho tiempo libre que suelen invertir en estos entornos digitales. Para conectarse con sus amigos, para stalkear (cotillear) perfiles ajenos, para demostrar lo interesantes que son sus vidas a través de sus muros e historias… Engancharse a las redes sociales es muy fácil y puede no tener ninguna consecuencia negativa, pero en ocasiones los límites se difuminan y el uso lógico de las redes pasa a convertirse en un uso obsesivo casi sin que puedan darse cuenta. 


Con las redes sociales no podemos hablar de una adicción como con las drogas porque no desencadenan una reacción química en nuestro organismo y no provocan síntomas de abstinencia ante la pérdida temporal de conexión. Pero sí que podemos hablar de dependencia.


Podría decirse que el uso de las redes sociales empieza a ser preocupante cuando empieza a ganarle espacio a otras parcelas de nuestra vida como los estudios, el trabajo, el deporte, los amigos, la familia, etc. Otras señales de alerta puede ser el uso abusivo y descontrolado a deshoras, la necesidad imperiosa de publicar contenido o de consumir el contenido de otros usuarios. 


Hace años se relacionaba la dependencia a las redes sociales con un perfil de joven con pocas habilidades sociales, pero esto ha cambiado. Hoy en día personas con altas capacidades sociales pueden caer también en las garras de las redes sociales. Estos entornos son el escaparate en el que mostrarse y esto nos lleva muchas veces a vivir por y para ellas. Generar contenido, ir un paso más allá para tener la mejor foto, reaccionar ante cualquier challenge por absurdo que sea, buscar los likes por encima de todo. Esto puede ser muy peligroso porque la autoestima puede verse afectada cuando los resultados no son los esperados. 


Vivir a través de las redes sociales no es una buena idea. Por eso te recomendamos que utilices estos entornos de una manera controlada sin desatender otros aspectos importantes de tu vida. Recuerda que tu valor no tiene nada que ver con el número de likes que tienen tus fotos en Instagram o tus vídeos de TikTok. 


Si crees que tienes un problema de dependencia con estos entornos o conoces a alguien que pueda tenerlo, cuéntaselo a tus padres. Identificar el problema a tiempo puede ayudar a volver a encontrar el equilibrio entre la vida real y la vida digital.